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No escondas tus rodillas: la grasa localizada tiene remedio

RODILLAS

Los acúmulos de grasa localizados son muy frecuentes en las mujeres, especialmente en zonas como abdomen, caderas, muslos y rodillas y, a partir de cierta edad, más aún. A veces es posible camuflar de alguna manera esas imperfecciones, pero ello implica condicionar totalmente nuestra forma de vestir. ¿Incluso estando delgada has renunciado ya a la minifalda porque tienes acumulación de grasa en las rodillas? No tires la toalla, porque hoy es posible reesculpirlas sin necesidad de pasar por un quirófano.

 

 

Para acabar con este antiestético problema, uno de los tratamientos que aconsejamos en nuestras clínicas es la introlipoterapia, reforzada con ultrasonidos. ¿Y en qué consiste este método? Pues en algo tan sencillo como destruir los adipocitos, igual que en una liposucción, y facilitar el drenaje de las grasas liberadas.

El procedimiento comienza con la infiltración directa en el tejido adiposo de una solución acuosa que actúa como detergente contra la grasa: el desoxicolato de sodio (también conocido como ácido desoxicólico o Aqualix), una sustancia presente en la bilis humana y, por tanto, totalmente biocompatible. El producto se introduce con una aguja extrafina en un solo punto de entrada, y se va distribuyendo por toda la zona que queremos tratar. Con ello se consigue licuar el adipocito para que los lípidos se eliminen de manera natural.

Lo ideal es completar este procedimiento con ultrasonidos, para potenciar el efecto del desoxicolato de sodio, ya que ayuda a a drenar. Los ultrasonidos tienen un efecto mecánico (se rompe la fribrosis que se produce en la zona), un efecto mecánico térmico, que estimula la circulación sanguínea y linfática, un efecto mecánico químico, porque vamos a oxigenar la zona y oxidar la grasa y, por último, y lo que es más importante, nos beneficiamos del efecto mecánico de cavitación, con el que rompemos el adipocito, liberamos la grasa y los triglicéridos, ácidos grasos y glicerol se eliminan fácilmente por el sistema linfático y venoso.

Aunque los resultados del tratamiento a veces son visibles desde la primera sesión, para que sean completamente satisfactorios recomendamos al menos tres sesiones, separadas por un intervalo de unas tres semanas.

Los primeros días, es conveniente utilizar prendas un poco ceñidas, hacer ejercicio y tomar alimentos con efecto drenante, diurético y estimulante de la circulación.


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