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LOS PRODUCTOS DE BELLEZA NO SON ETERNOS: EVITA POSIBLES INFECCIONES

bellezaeterna

¿Revisas con frecuencia tu neceser o eres de las que entre viaje y viaje lo guardas en un cajón para descubrir unos meses después una crema que hace tiempo no utilizas, o una brocha o una esponjita que no recuerdas si lleva ahí desde siempre? ¿Y tienes la tentación de reutilizarlos? Pues deberías tener mucho cuidado, porque por una parte, los cosméticos, como los alimentos, tienen fecha de caducidad, y por otra, todos los productos de belleza (aplicadores varios, brochas, cepillos, esponjas…) pueden ser importantes foco de infección.

 

 

Un cosmético puede contaminarse con bacterias desde la primera vez que se usa. A medida que transcurre el tiempo, lógicamente el riesgo se acumula y su uso puede provocar daños en la piel y, sobre todo, en los ojos (conjuntivitis, inflamación, infecciones o complicaciones más serias).

Para prevenir infecciones, todos deberíamos seguir unas normas básicas:

– Marcar en los envases la fecha en la que abrimos un producto. Los fabricantes indican mediante un símbolo la vida útil del producto justamente desde que lo hemos abierto, ya que desde ese momento va perdiendo propiedades, se va degradando e incluso puede llegar a producir complicaciones (irritaciones, granitos…).

– Antes de utilizarlos, observar siempre la crema o maquillaje viejos en busca de cambios químicos: de color, olor, textura o consistencia, presencia de grumos…

– No exponer los cosméticos al sol ni a altas temperaturas (ojo con guardarlos en la guantera del coche o almacenarlos tiempo y tiempo en la bolsa de la playa, algo que con frecuencia hacemos con los protectores solares).

– Lavar bien las manos y los aplicadores antes de usarlos en los ojos. La acumulación de bacterias puede producir una infección o una reacción alérgica.

– Después de lavar esponjas, cepillos u otros aplicadores, dejar secar perfectamente antes de guardarlos de nuevo.

– Asegurarse de cerrar correctamente los envases y revisar con frecuencia la fecha de caducidad de los productos.

– No intercambiar o compartir con otras personas los cosméticos o los aplicadores. Pueden producirse contagios de infecciones o virus.


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