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CUIDA TU PIEL DESDE EL INTERIOR CON OMEGA 3

Omega3

En los últimos años hemos asistido a una creciente popularidad de los beneficios de los ácidos grasos omega 3 sobre nuestra salud y por ello cada vez son más los productos alimentos enriquecidos con este ácido grado esencial. Se denomina así porque el organismo no puede fabricarlo, tiene que se aportado a través de la alimentación.

Y es que el omega 3, también conocido como ácido linolénico, contribuye al correcto funcionamiento de numerosos procesos fisiológicos, como el del sistema nervioso, el inmunológico y el hormonal, así como a la formación de las membranas celulares, actuando como un verdadero medicamento natural para la prevención o el tratamiento de numerosas enfermedades (problemas cardiovasculares, presión arterial alta, artritis…).

¿Pero sabías que, además, es un gran aliado en la lucha contra el envejecimiento cutáneo y posee múltiples propiedades que ayudan a la reparación de la piel?

Los ácidos grasos, y especialmente los omega 3, son emolientes y humectantes naturales que aportan a nuestra piel hidratación y flexibilidad y mantienen la permeabilidad de las membranas celulares.

Además, poseen un gran efecto antioxidante y fotoprotector, evitan el deterioro de las células por la acción de los radicales libres, reparan desde el interior y aumentan la resistencia de la piel a los agentes irritantes, microorganismos y alérgenos.

Por otra parte, son un potente antiinflamatorio y reducen las rojeces y la hinchazón, mejorando patologías cutáneas como la dermatitis, los eczemas, el acné, los eritemas o la psoriasis.

El pescado azul es el alimento más rico en ácidos grasos omega 3 (EPA y DHA), aunque también están presentes en las nueces y las semillas de chía y linaza (en este caso ácido alfa-linolénico, menos efectivo que los EPA y DHA).

La mayoría de las sociedades médicas recomiendan un consumo de entre 500 y 1.000 mg diarios de omega 3, lo que equivale a cuatro raciones de pescado azul a la semana, para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. Si nuestra dieta es deficiente, podemos recurrir a los suplementos alimenticios, principalmente aceite de pescado y aceite de krill. La suplementación está especialmente indicada para mejorar patologías cutáneas que cursen con inflamación y para ayudar a protegernos de la radiación solar (siempre combinándola con fotoprotectores de uso tópico).


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